Buenos Aires.

miércoles 1 de febrero de 2012

Expediente 2582-D-2011 Autora Diputada SUSANA RINALDI


DENOMÍNESE SAMUEL EICHELBAUM A UNA CALLE O A UN ESPACIO VERDE SIN DENOMINACIÓN


PROYECTO DE LEY




Artículo 1º.- Denomínese Samuel Eichelbaum a una calle o a un espacio verde sin denominación.


Art. 2º.- Publíquese y cúmplase con lo dispuesto en los Artículos 89 y 90 de la Constitución de la Ciudad.




FUNDAMENTOS


Sra. Presidenta:


El dramaturgo, escritor, crítico, periodista y traductor Samuel Eichelbaum, nacido el 14 de noviembre de 1894 en Villa Domínguez, Entre Rios, y fallecido en Buenos Aires el 4 de mayo de 1967, es un creador que “… preocupado por el análisis en profundidad de la personalidad humana, se caracteriza por delinear personajes que, enfrentados a situaciones críticas, se ven obligados a desnudar sus más profundos y contradictorios sentimientos. Con inclinaciones psicologistas e intelectuales, creó personajes prototípicos y vigorosos.” (“Revista de Estudios de Teatro - Efemérides del Teatro Nacional”, Instituto Nacional de Estudios de Teatro, Secretaría de Cultura de la Nación, 1986: 29)


Hijo de un inmigrante judío, Samuel Eichelbaum conoció personalmente en su provincia natal las duras condiciones de vida de los hombres y mujeres del campo, un drama que dejó una profunda huella en él, como la dejaría también cierta política caudillista, que enfrentó posteriormente.


Siendo todavía un adolescente se estableció en Buenos Aires y comenzó a trabajar como periodista en La Vanguardia, Caras y Caretas y La Nota. Para Noticias Gráficas y Argentina Libre escribió también, en aquellos primeros años de vida porteña, crítica literaria.


Hacia el segundo lustro de la década del 10 inició su primera etapa como dramaturgo: El lobo manso (1917) y En la quietud del pueblo (1919), estrenada por la compañía de Elías Alippi y Enrique Muiño, fueron sus primeras obras.


En 1920 la compañía de Angelina Pagano le estrenó La mala sed donde se hace evidente “… el marcado fatalismo del autor (Echelbaum) con personajes que actúan como dominados por una fuerza incontrolable que los lleva a cometer acciones por ellos mismos repudiadas”. (“Historia de la cultura argentina”, José Luis Cosmelli Ibáñez, Ediciones El Ateneo, 1992: 722)


Dentro de un similar estilo naturalista, con apuntes costumbristas y un profundo conocimiento del habla popular para la construcción de los personajes, se pueden ubicar también El ruedo de almas (1923); La hermana terca (1924); Cuando tengas un hijo (1929); Señorita (1930); Soledad es tu nombre (1932) y Tejido de madre (1936), entre otras.


En los años 30 Eichelbaum se interesa por el psicoanálisis y estudia a autores contemporáneos como Henri Lenormand y Eugene O’Neill. Su teatro comienza a cambiar.


Ese proceso de cambio da como resultado Un guapo del 900, su obra más conocida y difundida, y considerada como clásica dentro de la dramaturgia nacional.


Un guapo del 900 se estrenó el 28 de marzo de 1940 en el Teatro Marconi, con dirección de Armando Discépolo y compañía encabezada por Francisco Petrone (quien tuvo a su cargo el papel de Ecuménico López) y Milagros de la Vega (Natividad López), quienes tuvieron actuaciones consideradas en su momento como consagratorias. En esta obra, que describe la vida de un guapo vinculado a los políticos caudillistas, Eichelbaum escarba en la personalidad humana y expone sus preocupaciones más profundas de raíz psicológica, “… el malevo corajudo simboliza la lealtad hacia el amigo, noble sentimiento que lo lleva a intervenir y vengarlo”. (José Luis Cosmelli Ibáñez, obra citada: 722)


Vergüenza de querer (1941); Divorcio nupcial (1941); Nadie la conoció nunca (1945); Rostro perdido (1952); Dos brasas (1955); Las aguas del mundo (1957); Pájaros de barro (1961); Subsuelo (1966) y Un cuervo sobre el imperio (1966) son otras de sus obras.


Aunque no alcanzó la relevancia de Un guapo del 900, una mención especial requiere Un tal Servando Gómez, otra de sus obras más conocidas, que estrenó el 29 de mayo de 1942 la compañía de Luis Arata en el Teatro Smart.


Eichelbaum también fue guionista cinematográfico. En este campo, podemos mencionar Una mujer de la calle (1939); Las tres ratas (1946) y El pendiente (1951). Un lugar de privilegio ocupan las adaptaciones para el cine de Un tal Servando Gómez que, bajo el título de Arrabalera se estrenó el 25 de abril de 1950 con dirección de Tulio Demicheli y actuaciones protagónicas de Tita Merello y Santiago Gómez Cou y, fundamentalmente, la versión de Un guapo del 900 (guión compartido con Leopoldo Torres Nilsson) que se estrenó el 17 de agosto de 1960 con un elenco que encabeza Alfredo Alcón e incluye a Lydia Lamaison, Arturo García Buhr, Duilio Marzio y Beto Gianola. La música original es de Atilio Stampone y la dirección de Leopoldo Torre Nilsson.


Publicó además dos novelas, Tormento de Dios (1929) y El viajero inmóvil (1933), y un libro de relatos, Un monstruo en libertad (1925).


En 1930 recibió el Premio Municipal; en 1933 el del Jockey Club; el Gerchunoff 1952-1953; el del Instituto Judío Argentino de Cultura e Información por Dos brasas (trabajo que también fue premiado por la Asociación de Críticos de Buenos Aires), y el Premio Nacional de Drama en 1957.


En los años 60, prestigiosos ciclos de la televisión argentina como Teatro Argentino y Teatro Universal pusieron en escena muchas de sus obras. En la actualidad, otro tanto ocurre con Las dos carátulas en la Radio Pública (Radio Nacional).


Debemos recordar además, otros aspectos destacables en la trayectoria de Samuel Eichelbaum: en 1943 participó en Washington como delegado argentino en el Congreso de Sociedades de Autores; fue Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores y miembro de Argentores. En los últimos años de su vida fue agregado cultural de la Embajada Argentina en la República Oriental del Uruguay durante el gobierno del Dr. Arturo Illia.


La importancia de este autor y la relevancia que alcanzó en nuestra vida profesional, otorga a esta iniciativa un tono enfático nacido en la necesidad de refrendar cada una de las participaciones artísticas vinculadas con su obra que nos ha correspondido llevar adelante a lo largo de nuestro camino.


Sra. Presidenta: en 2012 se cumplen 45 años de la muerte de Samuel Eichelbaum. Aspiramos a la aprobación de esta iniciativa para que la ciudad pueda rendirle el homenaje que merece. Será, sin dudas, un saludable ejercicio de la memoria cultural para con uno de sus grandes hacedores.

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