PROYECTO DE LEY
Artículo 1º.- Declárase a la Catedral San Gregorio El Iluminador, sita en Armenia 1353/69, Monumento, en el marco de la Ley 1227, Artículo 4º, Inciso B.
Art. 2º.- Publíquese y cúmplase con lo dispuesto en los Artículos 89 Inciso 3, y 90 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
FUNDAMENTOS
Sr. Presidente:
La llegada de los armenios a nuestro país comienza a principios del Siglo XX como consecuencia de los cambios políticos en el seno del Imperio Otomano. Esos cambios afectaron gravemente al pueblo armenio. Las matanzas de Adana, Mersin y Tarso, fueron el detonante de esa emigración, y, posteriormente, ocurrió el Genocidio de 1915/1917 que le incrementó. La firma del Tratado de Lausana en 1923 no solucionó el drama armenio. Lo cierto es que la situación se tornó insostenible para los sobrevivientes y la emigración fue la única manera de sobrevivir.
En nuestro país (como ocurrió en todos los otros destinos elegidos) el pueblo armenio comenzó a reorganizar sus iglesias, sus sociedades benéficas, sus escuelas y sus partidos políticos. Estas acciones tenían como motivo fundamental la necesidad de preservar la armenidad, transmitiendo la lengua y la cultura.
La iglesia fue fundamental en ese proceso de preservación y cohesión identitaria. Con un origen apostólico, la Iglesia Armenia fue fundada por los apóstoles San Tadeo y San Bartolomé en el Siglo I y por eso se la conoce como Iglesia Apostólica Armenia. El Patriarca Supremo es el Catolicós y su sede está en Echmiadzin, República de Armenia.
Conscientes entonces de que la iglesia permitiría la continuidad de los valores nacionales, los armenios de la diáspora construyeron templos en cada lugar de radicación.
En nuestro país, la primera iglesia armenia fue la de San Jorge, construida en Córdoba en 1929.
En la ciudad de Buenos Aires en tanto, los armenios comenzaron frecuentando lugares informales de reunión aunque, por supuesto, tenían como prioridad la creación de una Iglesia Apostólica Armenia en la ciudad.
En 1912 se creó una entidad denominada Amantes de la Iglesia con el propósito de sentar las bases de esa iglesia. El domingo de Pascua de ese año, el Padre Bagdasar Barasatian, primer cura de la colectividad, celebró la misa en la casa de Juan Abecian, en Malabia 1477.
En 1918 se formó la Unión Nacional Amenia (UNA) para agrupar a todas las instituciones de la colectividad que, para entonces, ya funcionaban en Buenos Aires. La labor de los dirigentes, el arquitecto Israel Aíslan y Yervant Jachikian, la UNA fue reconocida como representante de la colectividad ante las embajadas extranjeras y las autoridades. No pudo lograrse sin embargo aglutinar a todas las instituciones y representaciones religiosas.
A partir de 1920 se produjo una nueva ola inmigratoria armenia y se hizo imperioso reorganizar a la colectividad para lo cual, el 7 de mayo de 1922, se establecieron las bases del Centro Colonial Armenia, cuyos objetivos fundamentales fueron preservar los sentimientos nacionales y religiosos de la comunidad en nuestro país; ayudar moral y materialmente a los miembros de la institución; contar con un edificio propio y organizar las misas, entre otros.
La apertura oficial del Centro Colonial Armenio fue el 25 de junio de 1922 en un local alquilado en la calle San Juan 1537.
El Centro fue el núcleo del Consejo Administrativo de la Iglesia Apostólica Armenia, cuyo nombre en castellano fue Institución Administrativa de la Iglesia Armenia, entidad que lo sucedió. Más allá de estas denominaciones, en el seno de la comunidad, la Institución Administrativa y el Centro Armenio, fueron lo mismo.
La actividad de la organización no se limitó a lo religioso, sino que, cumpliendo con lo determinado en su estatuto, se extendió a la educación y la religión.
Hacia fines de la década del 30 el pueblo armenio en Buenos Aires logra concretar su gran anhelo: construir su iglesia.
El lugar elegido fue un terreno en la entonces calle Acevedo, hoy Armenia, al 1300.
En primer lugar se tomó la decisión de construir el Salón del Centro Armenio como una manera de asegurar, con las rentas que se podían obtener, el dinero necesario para edificar el templo. El hacedor de esta estrategia fue el arquitecto Israel Arslán quien, además, consideraba imprescindible que la institución pudiera autofinanciarse sin recurrir a apoyos externos.
En 1932 se inauguró entonces el edificio del Centro Armenio. Tenía un salón de actos, las aulas para la escuela, una sala más amplia que funcionaba como iglesia y la oficina administrativa.
En reconocimiento al trabajo que venía desarrollando Arslan, se decidió llamar Arslanian a la escuela del Centro Armenio.
En 1937 comenzó la construcción de la Iglesia Apostólica Armenia San Gregorio El Iluminador en Armenia 1353. Se utilizó el proyecto del arquitecto Arslan quien, además, dirigió las obras.
La piedra fundamental fue bendecida el 11 de abril de 1937 y la Iglesia fue consagrada el 19 de junio de 1938. El primero de abril había llegado a Buenos Aires Monseñor Karekin Jachadurian, a quien se había designado para fundar el obispado de la Iglesia Armenia en América del Sur, con sede en nuestra ciudad.
A partir de ese momento, concretado el sueño de todos los inmigrantes armenios, la Iglesia se convirtió en uno de los centros fundamentales de la vida religiosa y cultural de la colectividad y ha estado ligada a la historia de muchas generaciones. Sus valores son, en consecuencia, no sólo tangibles (sus torres, su cúpula con escenas de la vida de Jesucristo, obra del pintor Krikor Der Vartanian, sus invalorables archivos religiosos) sino también intangibles en la medida en que, como se ha dicho, la Catedral está asociada a la vida del pueblo armenio en Buenos Aires, su fe y sus costumbres.
Por todo lo expuesto aspiramos Sr. Presidente a la aprobación de esta iniciativa.
(Se deja constancia que esta fundamentación está basada en un artículo de la Sra. Nélida Boulgourdjian-Toufeksian)